domingo, 4 de noviembre de 2007

VORAZ

Águilas calvas ostentan voracidad en el tumulto
Horrendas desfilan su aire marcial entre nosotros
Al principio nadie les presta atención y eso las irrita
Entonces eligen la presa
Con naturalidad sus ojos
Amarillos
Vidriosos
Se posan sobre el cuerpo que,
Ignorante todavía de lo siniestro del porvenir
Se da el gusto de caminar pateando idiotamente una piedrita
Sin ambición de ser inmortalizado en ese segundo
Sin ganas de serlo
Todas a la vez en el mismo cuerpo
Todos los amarillos ojos
Lo miran por un segundo
Todo dura apenas un instante
La mujer gorda suelta el paquete y grita
Tapándose los ojos con sus manitas grassolette
Saltando un poquito y todo
La presa agita el pie sin esmero
Y justo cuando la punta de la zapatilla está por alcanzar
La piedrita gris
El primer picotazo se hunde en el cuello
Rojo
Húmedo
Solo un segundo
Lo demás solo un revuelo de aletazos
Plumas agitadas
Graznidos
Y el débil aullido
Casi imperceptible
Del cuerpo desgarrándose
De la carne cediendo débilmente
Tu voz callándose
Y el kioskero baja la persiana y silba bajito
Las águilas sacuden sus plumas furiosas
Suspendidas en el aire se agitan victoriosas y excitadas
Un momento antes de perderse de nuevo
Para que cada quien se vuelva a su vida

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