Corren ríos
Caen pájaros dañados
Un hilo de muerte vieja y desgastada por el uso cubre las caras de sus victimas con locuaz tenacidad
No hay dos sin tres repite el verdugo y se limpia la comisura de los labios
Manchada de su baba caliente y angurrienta
En el mundo, en ese misterio que es el mundo
Todo gira incesante e indiferente
Nada sabe el pasto de la sangre que gotea dentro de los galpones
Nada sabe aquella señora de los gritos que se filtran por las rendijas
Es un cuento conocido
Cada tanto a algunos se les da por jugar a las escondidas
Y son tan buenos
Tan asombrosamente buenos
Que nunca más vuelve a saberse nada de ellos.La gente de bien sacude la cabeza y se escandaliza quince minutos antes de olvidarlos.
domingo, 4 de noviembre de 2007
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