miércoles, 15 de diciembre de 2010

mugre

                   
Hoy miro a los costados y veo el odio
La miseria humana
De los que creen que se puede debatir sobre si un boliviano
Sobre si un pobre
Tiene derecho a vivir
Con la inmunda excusa de la propiedad privada
Los vecinos de la ciudad de buenos aires se calzan sus camisetas de odio
Y se entregan a lo que consideran un debate
Como creímos que ya no escucharíamos mas salvo en casos aislados
Hoy nos encontramos rodeados de frases que duelen hasta los huesos
Si no querían que los mataran no se hubieran metido donde no debían
Que se vuelvan a su país
Nos roban el trabajo y encima ahora quieren vivir en nuestros parques
Si no los frenás ahora cuando te quieras dar cuenta van a tomar el rosedal
Qué miseria de personas las que siguen pensando así
Qué asco los que siguen creyendo que las madres ponen a sus hijos en esas situaciones porque no les gusta trabajar
Que dolor salir de tu casa y enterarte que tu vecino cree que es justo que se mate a una persona para defender la dudosa propiedad de un descampado del que hace quince días ni siquiera sabia que existía
Me duele vivir cerca de ustedes
Me duele que existan y que se animen a decir en voz alta cosas que no deberían pensarse ni siquiera por un segundo
Quisiera poder mirarlos a la cara uno a uno y decirles lo que pienso de su odio
No aprendimos nada
Como pueblo, como grupo humano
Estamos fallando si no podemos ver el horror que nos rodea y sentirnos heridos hasta los huesos
Qué fácil es juzgar a una madre del parque indoamericano sentados cómodos en nuestro sillón, con el techito protector sobre la cabeza mientras nuestros hijos duermen cómodos en sus camitas.
Qué difícil parece ser intentar comprender al otro, ponerse realmente en su lugar y no desde el miserable “yo si fuera ella me busco un trabajo”, seguramente vos que tenés la suerte de no ser ella harías eso, pero si no la hubieras tenido? Que harían todos los que hoy se llenan la boca de mugre si les hubiera tocado ser pobres, esclavos, verdaderos muertos vivos que deben justificar a cada paso su derecho a existir
No pueden saberlo porque no tienen idea del horror de esas vidas y porque no están dispuestos a pensarlo siquiera por un segundo
Mas fácil despreciarlos, juzgarlos, desearlos muertos o excluidos, lejos donde no los veamos
Me dan asco y vergüenza sus pequeñas mentes bañadas de odio
Que creen que la culpa de la pobreza la tienen los pobres
Qué ceguera, qué estupidez, que mugre de personas